sábado, 17 de julio de 2010


Ella es mi novia, la amo. Amo estar con ella en las profundidades del bosque, decirle que hermosa se ve bajo la luz de luna, besarle sus pálidos y congelados labios, y juguetear con su largo y negro cabello. Ella es mi muñeca de porcelana, mi adorada princesa de la noche, princesa de la eterna luz que florece en mi alma.

Pero a pesar de todo, un fantasma la estaba matando, un fantasma de un pasado amor que la abandono en un cementerio a la mitad de la nada, en un lugar totalmente desconocido para ella, dejandola ahí, sola. Y ella se pudrió por dentro, ella no habla y su mirada irradia melancolía.
Pero milagrosamente, la salvé, si, la salve.

Mi madre murió hace unos días

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