Ella es mi novia, la amo. Amo estar con ella en las profundidades del bosque, decirle que hermosa se ve bajo la luz de luna, besarle sus pálidos y congelados labios, y juguetear con su largo y negro cabello. Ella es mi muñeca de porcelana, mi adorada princesa de la noche, princesa de la eterna luz que florece en mi alma.
Pero a pesar de todo, un fantasma la estaba matando, un fantasma de un pasado amor que la abandono en un cementerio a la mitad de la nada, en un lugar totalmente desconocido para ella, dejandola ahí, sola. Y ella se pudrió por dentro, ella no habla y su mirada irradia melancolía.
Pero milagrosamente, la salvé, si, la salve.
Mi madre murió hace unos días
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